
Todos los analistas de datos sabemos que el proceso de análisis de datos no finaliza con la obtención de resultados y su interpretación, sinó que a menudo hay que ir un paso más allá y comunicar estos resultados a otras personas. Así pues el analista se enfrenta a la necesidad de sintetizar horas de trabajo en apenas cinco o diez minutos y de adaptar la manera en la que transmite su mensaje a la audiencia a la que se dirige, ya sea el comité ejecutivo de una gran empresa o un auditorio compuesto por un público generalista. Y debe ser eficaz ya que una comunicación poco efectiva puede arruinar el análisis más perfecto.
Una técnica importante a tener en cuenta a la hora de dar a conocer los resultados de su trabajo es el storytelling, es decir, el desarrollo de una narrativa historificada basada en los datos analizados. Esta técnica permite poner en contexto los números que se presentan combinando un hilo conductor claro y conciso con la visualización de los resultados obtenidos, simplificando al máximo la presentación de información abstracta y compleja. De esta manera se facilita que la audiencia recuerde los resultados que se presentan y, además, en el caso de las presentaciones ejecutivas en una empresa, se acelera el proceso de toma de decisiones.
No se trata, ni mucho menos, de una idea nueva. Hace ya mucho tiempo que la humanidad usa historias para transmitir conocimientos de generación en generación, de manera oral o escrita, y es que las historias son herramientas poderosas a la hora de comunicar y hacer perdurar de forma eficaz ideas e información. Las historias pueden evocar emociones y conectar con el receptor de una manera que la estadística y los datos por sí solos no conseguirían por ser demasiado abstractos, haciendo que el mensaje quede más fácilmente en la mente del receptor.
Un ejemplo claro de cómo una buena historia puede conectar con la audiencia es la fábula de la liebre y la tortuga de Esopo y la moraleja de la importancia de la constancia para alcanzar el éxito. ¿Quién no ha empatizado con la tortuga y se ha alegrado de su triunfo en la carrera? Imaginad por un momento esta historia en números y estadísticas, en detalle, actualizados cada 10 minutos de carrera. ¿Cuántos de vosotros habríais abandonado el seguimiento a la mitad? Estoy seguro que la mayoría.
En cuanto al storyteller, en su papel de narrador, ha ser neutro, presentando las implicaciones de los resultados hallados desde distintos puntos de vista, ofreciendo más de una visión del problema analizado. En su rol de analista ha de ser capaz de plantear cuestiones y fomentar que se planteen, y proporcionar la información objetiva necesaria que las permitan contestar. Volviendo a la fábula de Esopo el storyteller no solo ha de enfatizar la constancia y el empeño de la tortuga, sinó que también debe ponerse en el lugar de la liebre y plantear por qué necesita tomar tantos descansos y qué podría hacer para no hacer paradas tan largas durante la carrera.
En este artículo he presentado el storytelling, una técnica que considero muy importante a la hora de comunicar y presentar eficazmente los resultados del proceso de análisis de datos.
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